Forja nace en 1985 y con el pasar de los años, se ha ido sumando gente que ha marcado el destino y dejado huella. Yo nunca salí a buscar personal, ni publiqué aviso de prensa, ni teníamos sistema de reclutamiento alguno. Nunca tuvimos “vacantes”. Los puestos y posiciones los creábamos a medida que conocíamos gente que debía estar en Forja. La verdad es que esto es muy “loco”, empresarialmente hablando.

Lo normal es que busques la gente que necesites para los proyectos y no que generes los proyectos para la gente que conoces y quieres que trabajen contigo. Pues ésta ha sido una constante en estos 25 años.

Me atrevería a decir que una de mis grandes habilidades ha sido saberme rodear de gente talentosa y de muy buena “química” relacional. Todos y cada uno de los que hemos estado formando parte de esta historia nos hemos querido como amigos, y casi familia. Forja no ha sido solamente un espacio para lograr el ingreso económico que merecemos. Forja es un espacio para la realización de nuestros proyectos personales y realización de vida junto a personas que lo comparten y se apoyan. Esto puede sonar retórico y hasta iluso, pero es real. Y ésta es una de mis responsabilidades: asegurarme de que quién ingrese sea “químicamente” compatible. Continúa leyendo »

{ 8 comentarios }

Hacia el año 1993 una importante institución financiera nos quiso contratar una gran cantidad de cursos para superar una brecha de desempeño. El contrato era sumamente interesante, sólo había un problema: desde nuestro humilde entender, lo que nos estaban queriendo contratar no era lo que necesitaban. Si ejecutábamos el proceso solicitado era muy poco lo que se reduciría la brecha y al final la simple conclusión que sacaría la directiva es que perdieron su dinero con la empresa ejecutora.

Con temor, pero con seguridad, le hicimos saber al cliente contratante que no era recomendable hacer lo que ellos pretendían que nosotros hiciéramos. Ellos querían que tomáramos un curso diseñado por alguien para que lo impartiéramos a las 5000 personas del banco. E insisto, a nuestro humilde entender esa sería una pésima ejecutoria.

Nuestra propuesta fue dictar el taller Forja que si considerábamos pertinente a su necesidad, como piloto, a un grupo representativo del banco con el fin que lo evaluaran y compararan con el otro. La respuesta fue NO, por razones presupuestarias. Nuestra contra propuesta fue que no lo cobraríamos. En en caso que se ejecute al resto de la población sería incluido dentro del presupuesto. Si quedaba rechazada nuestra propuesta, sencillamente no la pagarían (tan seguro estábamos de nuestro éxito que podíamos hacer este tipo de planteamientos).

Se convoca el taller piloto y comienza con un grupo bien interesante de personas. Lamentablemente el cliente contratante no asistió. Al cabo de los dos días del taller fue evaluado “excelente” y con los mejores comentarios.

Esta historia termina muy distinto de lo esperado. Quién sabe porqué o a cuáles intereses respondía el cliente contratante que desconoció los resultados del piloto y contrató a otros facilitadores que si aceptaron hacer lo que él nos pidió.

A primera instancia pareciera que nosotros perdimos el esfuerzo. A la larga resultó fantástico. Varias personas de la Vicepresidencia de Recursos Humanos se fueron ubicando en otras empresas y ocupando mejores posiciones directivas y ellas empezaron a llamarnos como consultores confiables.

El hecho sucedido en ese banco fue memorable para muchos. Que una consultora desista ejecutar un trabajo tan grande que no compartía y que se dedique a “educar” al cliente para que tome las mejores decisiones era poca cosa vista. Fue renunciar a un muy jugoso contrato para mantenernos como consultores y no como mercaderes de cursos.

Ese efecto generó mucho trabajo para nosotros no solo en ese banco sino en las empresas que se enteraron por las referencias que entregaban de nosotros.

Al final de todo este relato queda el mensaje que hemos practicado a lo largo de estos 25 años: la honestidad es altamente rentable. Y cuando estamos en un negocio del cual queremos vivir por el resto de nuestras vidas, es vital cuidar cada paso que pudiera dañar el prestigio y posicionamiento.

La gran mayoría de las veces terminamos asesorando a nuestros clientes para encontrar la mejor respuesta a sus requerimientos. Les decimos que necesitan hacer, luego incluso, decirles quien si lo puede ejecutar en el caso que no esté en nuestra capacidad hacerlo.

FORJA Consultores no es una empresa que está de paso. Se creó para vivir por siempre y para asegurar una estabilidad financiera a quienes laboran en ella. No es solo un negocio para hacer negocios. Es una empresa que hace negocios y crea relaciones saludables y duraderas con sus clientes.

Estamos para solucionar problemas y satisfacer necesidades. Ese es nuestro primer foco. Los excelentes dividendos vienen en consecuencia. Pensamos siempre en ganar hoy y mañana también. Si no se puede, preferimos elegir perder hoy para ganar mañana pero nunca lo contrario.

Quienes crean una empresa en el área de formación y consultoría tienen que pensarla desde el principio como algo duradero y largo alcance. Sino es así, perecerá en el camino como hemos visto con muchas. Y el secreto para el largo plazo, además de desarrollar capacidades y sumar talentos, es la honestidad sin lugar a dudas.

Imagino amigo lector que cuando lees esto te puedes sorprender porque siempre nos han vendido que una empresa es para hacer negocios y ganar dinero rápido.

Cuéntanos qué sientes cuando lees esto.

Déjanos tu comentario aquí abajo.

Eduardo Martí

{ 4 comentarios }

En la entrega anterior desarrollamos como valoramos a las empresas que han compartido el mercado del adiestramiento, capacitación y formación corporativa en Venezuela. En esta ocasión queremos contarles cómo fue nuestra experiencia con esas empresas para cuidar el mercado del cual todos alimentamos nuestros negocios.

La existencia de un mercado es producto de la convivencia armónica entre clientes y proveedores. El cliente tiene una dificultad que le impide incrementar sus resultados, de allí surge una necesidad de formación y asigna unos recursos para contratar a un proveedor que le asegure la superación de esa necesidad y su satisfacción posterior. Así de sencillo se mueve el mercado.

Si el cliente que contrata recibe buenas respuestas incrementa su confianza en este tipo de inversiones y seguirá contratando. Que maravilla para los proveedores. El problema surge cuando el cliente se frustra y decepciona porque no recibe un servicio de calidad por parte de un determinado proveedor. A futuro el cliente pierde confianza y deja de invertir. Lamentable para los proveedores, no sólo el que prestó el servicio deficiente sino todos. El mercado puede llegar a ser así de cruel.

En la innumerable cantidad de reuniones que hemos tenido con clientes nuevos, que no nos conocen mucho, casi siempre aparece la duda sobre la calidad de nuestra entrega y los cuentos de decepciones pasadas con otros proveedores. En esos momentos nos sentimos pagando los platos rotos por otros.

Recuerdo vivamente el caso de una empresa de cosméticos y productos de belleza que al momento de contratarnos dejó bien clara su desconfianza creada por la herida que había sufrido cuatro años atrás. Fue una mala experiencia con un proveedor que los llevó a pasar cuatro años sin invertir ni un céntimo en formación. Cuatro años en que muchos dejamos de trabajar por esa mala experiencia. Obviamente le pusimos todo nuestro empeño para borrar su mala experiencia y rescatar su confianza, primero en nosotros y luego en el resto de las empresas serias que convivimos en este mercado.

A pesar que en Venezuela se han dado unos intentos fallidos de crear algún tipo de asociación que agrupe y avale a las empresas de formación, desde Forja hemos impulsado alianzas con algunas empresas de la competencia que podemos asegurar que hacen todo lo posible por prestar un nivel de servicio de alta calidad, tanto o mejor que el nuestro. Eso ha sido de muy alto valor para el cliente y el mercado.

Con muchísima honestidad nos reunimos con clientes que cuando nos evalúan como posible proveedor, nos atrevemos a asesorarlos sobre otras empresas que ellos pueden igualmente considerar como posibles proveedores además de nosotros. Desde allí queremos ampliar su abanico de posibilidades y cuidarlo como cliente. Cualquiera pudiera decir que estamos locos… pero no. Eso nos ha dado grandísimos beneficios porque nos ganamos la confianza del cliente al sentirse cuidado y protegido por un proveedor que pasa a ser cómplice en la satisfacción de sus requerimientos.

Los proveedores tenemos que cuidar a los clientes para que sigan invirtiendo. Y en el mercado de la formación empresarial ésto es sumamente importante ante la proliferación de empresas de maletín donde algunas de ellas son dirigidas por excelente vendedores y pésimos consultores que logran contratos y no satisfacen necesidades. Empresas que obtienen pan hoy y hambre para mañana.

El en mercado de los formación, como en todos los mercados, la honestidad es altamente rentable, en el corto y en el largo plazo. Cuidar al cliente es cuidar el mercado; cuidar la buena competencia, es cuidar el mercado; cuidar al mercado es ganar hoy y mañana también, nosotros y los otros también.

Llevamos 25 años en el mercado, por algo será.

Imagino amigo lector que cuando lees esto te puedes sorprender porque siempre nos han vendido la idea vender y ganar mucho hoy, del mañana nos encargaremos después.

Cuéntanos qué sientes cuando lees esto.

Déjanos tu comentario aquí abajo.

{ 5 comentarios }

En nuestra evolución como empresa siempre ha estado presente “la competencia”. Para muchos, son los malos de la partida que te quitan el trabajo y contra quienes tienes que pelear. Son ellos los que, por su culpa, no tienes más trabajo. Para otros, y siempre ha sido nuestro caso, las empresas de la competencia son nuestros amigos que nos impulsan a ser mejores.

A lo largo de estos 25 años hemos ido madurando nuestra visión sobre esas empresas que comparten el mercado con nosotros. En los primeros diez años, 1985-1995, solíamos mirar hacia arriba buscando las empresas que ya eran dueñas del mercado que nosotros queríamos conquistar, estaban allí, tenían buen posicionamiento y valoración de los clientes. Pasaron a ser nuestra querida referencia. No eran a quienes teníamos que destronar, eran a quienes queríamos parecernos y también diferenciarnos. Eran las empresas con las que queríamos compartir licitaciones. Insisto, eran referencias y a lo mejor sin saberlo, nos ayudaron a ser mejores, a ser lo que hoy somos. Para esos años, las empresas líderes del mercado al que aspirábamos eran SAIC, Factor Humano, Codado, Conadi. Obviamente habían más, pero éstas eran las que nosotros observábamos.

Ya en los finales de la década de los noventa, nosotros teníamos una madurez y posicionamiento, que ya empezábamos a codearnos con sus dueños y gerentes. También aparecen otras empresas actoras en el juego. No es que no existieran antes, es que ahora las veíamos con más respeto y admiración. En nuestro mercado aparecen Inested, Edepsa, Cedim, Organización Dinámica, GSP, PCO´s.

Permanentemente consideramos que era un lujo tener tantos y tan buenos competidores. Claro, no nos gustaba mucho cuando alguno de ellos se llevaba un contrato al que nosotros aspiráramos con intensidad, pero los honramos como competencia.

Siempre ha sido política nuestra no hablar mal de ninguna de estas empresas como para desprestigiarlas y así tratar de desplazarlas. Dificulto mucho que alguien pueda decir que hicimos eso y no lo hicimos por una sencilla razón: Nuestros competidores son nuestros mejores aliados y maestros. Ellos nos impulsaron a ser mejores. Por otro lado, no es correcto buscar destruir a tu competencia para quedarte con el mercado. NO. Lo que constantemente buscamos es superarnos a nosotros mismos para estar a la altura de ellos y si desplazamos a algunos, no fue jugando sucio sino siendo mejores y distintos.

Desde hace tiempo nos guía una máxima que seguramente leímos en algún lado: “No le temas a la competencia, témele a TU incompetencia”. Y desde allí nos movimos.

25 años después podemos afirmar que lo mejor que nos ha pasado es haber tenido unas buenas empresas como competencia, de no haber sido así, no nos habríamos retado como lo hicimos y no seríamos lo que somos. A ellas les deseamos una larga vida y que lo hagan cada vez mejor, por el bien de sus clientes, por su el propio bien y por el nuestro.

Imagino amigo lector que cuando lees ésto te puedes sorprender porque siempre nos han vendido la idea que en los juegos de competencia hay que desear y hasta asegurar que el otro pierda. Cuéntanos que sientes cuando lees esto.

Déjanos tu comentario aquí abajo.

{ 5 comentarios }

Estamos encaminados hacia los 25 años de Forja Consultores. Se dice fácil pero realmente ha corrido mucha agua bajo el puente. A lo largo de tantos años hemos participado en infinidad de proyectos exitosos, hemos conocido gente fabulosa y empresas convencidas que hace falta siempre estar pendiente de su activo humano.

Hemos ido viviendo nuestra vocación día a día, cumpliendo con nuestro propósito y construyendo nuestra visión. Hemos vivido cualquier cantidad de momentos difíciles pero son muchísimo más los momentos llenos de satisfacción. Hemos construido una referencia como empresa de formación tanto en Venezuela como en varios países de Latinoamérica.

Al comienzo veíamos otras empresas a las que nos queríamos parecer… hoy nos sentimos observados por las que empiezan a dar sus pasos. Lo maravilloso y sorprendente es que no nos lo creemos. En múltiples ocasiones nos sentimos en pañales y nos llama la atención cuando nos encontramos nuestra propia imagen. A veces tenemos que salirnos de nuestro cuerpo para vernos. Y eso es bueno. Es bueno no estar en la arrogancia de ser superior ni en la modestia de sentirnos menos. Aprender a mirarnos en la verdadera dimensión es un acto de justicia.

Continúa leyendo »

{ 7 comentarios }